Y no sé usted, pero si yo fuera generalísimo de alguna candidatura, estaría hace rato negociando un pacto de "no debate" con mis competidores, porque salvo Arrate -que como alguien twitteara tan certeramente el otro día durante el foro de Canal 13, "es un crá"-, los otros como que en cada foro nos van confundiendo un pelín más.Vea usted a Frei. Relajado y seguro todo el debate (hasta el muy pilluelo propuso que la próxima vez en vez de foro se haga un malón) pero en el tercer corte comercial, antes de que le bajaran el audio, se le escapa un furibundo “voy al baño” y el tipo se para cual resorte con una cara de pipí que llegaba a dar susto.
Marquito es cuento aparte. Porque bastante avispado salió el putativo hijo de Carlos Ominami, pero el problema sigue siendo que no se le entiende un carajo lo que habla. O dicho de otro modo, sus vertiginosas respuestas se reducen a balbuceos -seguramente muy sustanciosos- del tipo: “Esgssua trababushaosslle impomnens neteigustermn los impuestos”.
De Arrate, lo dicho: es un crá. Lástima que su caso es como ver a Kempes en Fernández Vial. De repente un tiro libre espectacular o un pase en profundidad de esos que uno queda loco, pero con el Vial nunca iba a ganar la Libertadores.No obstante, el que siempre motiva más poderosamente mi atención es Piñera. Es que tiene tantas facetas que uno podría estar horas observándolo. Para empezar, por esa cantidad de tics nerviosos que adornan su cara… sus hombros… sus brazos (y no sigo no más, porque no me extrañaría que a la altura de la pelvis tenga otro meneíto medio particular que todavía no le hemos descubierto).
Y no me va a negar usted que fue notable cuando, desencajado por las interpelaciones constantes de Enríquez-Ominami, lo emplazó de vuelta con un “yo me pregunto, Marco… qué te pasa”. Que es algo así como intervenir una conversación con un “¿qué chucha?”, lo que es bien poco respetable. ¿Qué vendrá después?, ¿responder con un “y voh, qué hueá”?Ahora, lo rescatable del millonario postulante es que cuando a Frei se le ocurrió elegir el número “4” -del 1 al 40- para que alguien de la concurrencia le formulase una pregunta (todo un simbolismo, ya que el 4 es el número que tendrá Frei en el voto), Piñera quedó ultra mega archi picadísimo, porque a él no se le ocurrió hacer la misma payasada, pidiendo el “3” (que es su número en el voto) y en vez de eso escogió el 21.
¿Pero sabe cómo lo arregló? Unas dos rondas de preguntas después, cuando ya nadie se acordaba del asunto, salió con que “antes elegí el 21, porque 2+1 igual “3”.Y uno de ellos será nuestro próximo presidente… Le dejo a usted la inquietud.
(Agradezco las fotos a Terra.cl y Canal13.cl)





















