26 junio 2009

De haber tenido, me hubiese puesto un regio mocasín esta mañana

Me fue inevitable recordar el día en que murió Viking Valdés. Estaba yo en la redacción de El Mercurio, entrevistando algún emblemático de la prensa para mi tesis, cuando de pronto se escuchó detrás de un tabique un consternado: “murió Viking Valdés”, seguido de incesantes carreritas por los pasillos… Es que había muerto un cantante “destacado”.

Supongo que esta vez la redacción de El mercurio, como la de tantos otros medios (en todo el mundo, de hecho) se habrá venido abajo. Porque con todo el respeto que me merece don Viking, el que se iba esta vez no era si no el mismísimo rey de reyes.

Habíamos perdido una parte demasiado importante de la historia de la música.

Y las anécdotas se suceden. Porque todos fuimos cruzados, de un modo u otro, por el más chiquitín de los Cinco Jackson. Mi hermano mayor, por ejemplo, sufría y se lamentaba en su niñez por no haber nacido negro (que cosas, ¿no?) Todo, por la admiración al negrito ese que años más tarde terminaría más blanco que mi panza en septiembre-octubre de un año lluvioso y frío.

Jamás podré olvidar la vergüenza que me recorría cuando, por descuido, envolvía mis pies en blancos calcetines que -combinados con pantalón y zapato oscuro- le hacían ver a uno de los más “Michael”… Y yo, humillado, trataba de caminar de modo tal que no se notara el impasse en el vestuario (gesto técnico que, a todo esto, resulta altamente patético).

Toda una ironía, considerando que lo que más quise esta mañana fue haber tenido a mano calcetines blancos para repetir esa tenida, a modo de humilde, pero sentido, homenaje (¿y sabe usted donde debe estar el último par que tuve en mi vida?... en casa de mi madre, convertido, muy probablemente, en una especie de trapo para esparcir cera)

Y se fue no más… Como tituló acertadamente LUN: el pop murió sin despedirse.

Lo único que agradezco de esta partida (porque nunca me ha parecido muy sano agradecer una muerte… aunque alguna de cierto dictador me tuvo al borde de hacerlo) es que fui testigo de uno de esos momentos que hacen más grande aún a la música.

Porque la vida no me permitió despedir a Elvis. Porque tenía yo 10 meses cuando a un idiota se le ocurrió arrebatarnos a Lennon. Y porque después de vivir la partida de Viking Valdés, claramente me faltaba ésta para cerrar el círculo.

Y como alguien escribió en su facebook: A rey muerto, rey puesto, “¡Que pase Justin Timberlake!”.

(Un homenaje a un grande… Enhorabuena donde estés, Michael. Y en la otra vida trata de pescarte niñitas, más que sea. Porque de la edad no me voy a pronunciar, pero eso de que te gustaran con pilín es lo que siempre me preocupó)… Anyway.

Adiós, rey del pop.


14 junio 2009

El extraño universo paralelo de Sapito Livingstone

Me perdonará el lector no chileno, pero esta vez me he visto forzado a escribir de un personaje que, muy probablemente, desconozca: don Sergio Roberto Livingstone, el "sapito".

Un sujeto que, en cambio, los chilenos conocerán muy bien, pues viene siendo una especie de abuelito de todos (dado que nuestros antepasados le conocieron como emblemático arquero de Chile en los '50 y toooodos los demás -desde que la televisión es televisión- le hemos tenido comentándonos cuanto partido de fútbol o velada boxeril se nos ha aparecido en la pantalla).

La cuestión es que, a propósito de esa presencia eterna en nuestras vidas, le hemos perdonado (y lo seguimos haciendo) una sarta de "patinadas" que a estas alturas son la escencia y la sasón de sus salidas televisivas.

Algo que saco a colación, ya que mientras escribo esta columna, veo en televisión un partido de la copa Confederaciones (que se juega en Sudáfrica) y que enfrenta en la cancha a España y Nueva Zelanda... ¿Y en los comentarios? por supuesto: Sergio Roberto Livingstone.

Primero, parte con un -a lo menos cuestionable- "mire qué lindos los negritos", pronunciado mientras la transmisión oficial muestra un trío de sudafricanos divirtiéndose al son de sus tambores en una de las tribunas del estadio.

Y está bien... es muy probable que a ojos del "sapito" esos señores de color efectivamente hayan resultado lindos, pero no deja de llamar la atención que en su tono, el añoso comentarista suene tan parecido a cuando uno, frente a una simpática mascota, tira un: "mire que lindo el perrito".

Luego se entonan los himnos (el de Nueva Zelanda primero) y don Sergio, el mismo que un minuto antes ha pedido "respeto" para escuchar las canciones patrias, rompe su propio silencio comentando que "es toda una curiosidad que habiendo finalizado el apartheid hace tanto tiempo, en el equipo todos los jugadores sean blancos"...

Ahí es donde entra su fiel compañero de tantas batallas, Pedrito Carcuro, quien con cariño y tacto le comenta en tono sutil: "es Nueva Zelanda, don Sergio".

Fea caída del sapito, pero ¿qué más da? Si a mí me hacen elegir entre un comentarista joven y lúcido habándome del "dibujo táctico" de los equipos o de "la línea de 3 en el fondo" con la que salieron a defender, ciertamente prefiero mil veces al viejo y querido Sapito encontrando lindos a los negritos o confundiendo a Nueva Zelanda con Sudáfrica.

Además, con él toda la transmisión se vuelve una caja de pandora. Como hace minutos, en el primer gol de Fernando Torres para los españoles, tras el cual Sapito celebra (y seguramente anota en su libreta de apuntes) que se trata del primer gol de Torres en el mundial... (Dato importante: el mundial será el próximo año y faltan para ello exactamente 12 meses).

Pero ahí está, de pie, como un roble, comentando sendos partidazos donde da lo mismo si no no ha cachado quién está jugando o de qué deporte se trata. Lo importante es tenerlo allí, como el abuelito que nos alegra el rato y al que más encima, finalizado el partido no debemos llevar a la casa de reposo, ni acomodarle la chata... Tan sólo apagamos el televisor y listo.

Se le quiere don Sergio. Ojalá dure hartos mundiales más. Porque, gagá o no, siempre es un honor escucharle.

08 junio 2009

Yo sobajeé a Cone Cahuitl !!! …

… O como se llame, porque me estoy refiriendo al vocalista de Café Tacvba, un tipo al que a lo largo de su carrera le ha dado por llamarse "Juan", "Pinche Juan", "Cosme", "Masiosare", "Anónimo", "Nrü", "Amparo Tonto Medardo In Lak’ech" (o su versión abreviada "At Medardo ILK"), "G3", "Gallo Gasss", "Élfego Buendía", "Rita Cantalagua", "Sizu Yantra", "Ixaya Mazatzin Tleyótl" , "Ixxi Xoo" y ahora, aparentemente, "Cone Cahuitl".

Y bueno, usted se preguntará cómo es que no sé su nombre, si se trata de alguien a quien sobajeé. Lo que ocurre es que no hubo tiempo para más vida social entre ambos, que la que se puede dar en 20 segundos de nuestras vidas.

Usted se preguntará también, y con justa razón, qué diantre es un sobajeo. Nada grave, no se alarme. Se trata de un palmoteo en la espalda, acompañado de un pequeño gesto en forma de caricia a través del cual traspasa uno todo su cariño, afecto y admiración. Algo, en todo caso, de lo más varonil. Hago la aclaración.


Y por favor, no se burle. Es que, ¿qué haría usted si de pronto se topa con un artista del cual es admirador, y le dicen que dispone sólo de 20 segundos para expresarle su alegría? En este caso, mi novia (Adriana Beatriz) fue la primera en hacer algo: gritó fuerte y destempladamente “¡¡¡¡Café Tacuba!!!!”. Mi amigo Cristian (“malreportero” para los blogueros) la siguió con un apretón de manos y efusivos y continuados “¡gracias!”. ¿Y yo? Pues lo sobajeé. Fue lo primero que se me vino a la cabeza.

Pero no crea que fue algo antojadizo. Lo que sucede es que el tipo, durante las tres horas de show, demostró una simpatía inigualable. Y bueno, al verlo, ¿qué más podía uno hacer que devolverle el gesto con todo el cariño que fuese posible? Y además no fue sólo el sobajeo. Agregué también un “felicidades por los 20 años”, ya que la banda cumple 2 décadas de trayectoria. ¿O sea?, estuve a la altura de la festividad.

Y tan amable resultó este Cahuitil, o como sea que se pronuncia su actual nombre, que pudiendo haber pasado a nuestro lado sólo 10 segundos, alargó el proceso a 20. E incluso se dio el tiempo de hacer una pequeña pausa escuchando nuestras loas y agradeciéndolas con sendas sonrisas.

Créame que he estado junto a Spinetta, Cerati, Fito Páez, Pedro Aznar… y salvo este último, que siempre regala su buena onda y tiempo, el resto es bastante menos efusivo que el Cuñitril ese… Bueno, mención aparte merece Eduardo Gatti, a quien me lo topé en el baño de hombres de un local porteño y estrechamos nuestras manos (… sí, una vez terminado el saludo me sobrecogió un perturbador sentimiento… sobre todo considerando que el que iba saliendo del baño era él. Y ya sabemos que una cruda estadística señala que 5 de cada 6 personas no se lavan las manos después de ir al baño. Fuente: el obsesivo personaje de Ben Stiller en “Mi Novia Polly”)… pero en fin.

Me queda señalar que el concierto de verdad estuvo increíble. Que todos los presentes quedamos más que pagados (y qué decir de mí, si ni siquiera tuve que comprar la entrada) y que el encuentro casual con Cahuitil puso el broche de oro a una muy buena velada.


Aguante Cafeta. Son ustedes una buena banda.

¿Y su mejor encuentro con un “famoso”, amigo lector?, ¿se puede contar?

01 junio 2009

Lunes noticioso

Así he definido una columna que escribo comenzando un lunes que me despertó viendo en los noticiarios la increíble puesta en escena de LOST para promover su quinta temporada……… ¿A ver?... esperen… No… parece que no era una propuesta publicitaria… Inquiriré detalles.

Por lo pronto, dos eventos del panorama noticioso son los que llaman mi atención.

El primero, es que perdió Susan Boyle. En reñida final contra los "Diversity", un grupo de (versión políticamente correcta) “jóvenes de clases poco acomodadas, que en una hermosa historia de superación, han dedicado su promisorias vidas a la danza callejera” o si usted prefiere (versión real) “jóvenes delincuentes londinenses que en vez de seguir desperdiciando su vida en lanzazos a los turistas que visitan el Big Ben, tuvieron la raja de conocer un coreógrafo que los llevó a la tele”.

Y algo de razón tenía este cronista cuando en su anterior post advertía sobre los aciagos eventos que podrían devenir de una posible derrota de la extraña, pero afamada, señora. No hubo suicidios, desmanes ni desobediencia civil, pero ya ve usted que la pobre Susan quedó internada en una clínica siquiátrica. Y lo que es peor, en la misma donde se internó el chileno más ilustre en el extranjero (después de Manuel Pellegrini y su llegada al Madrid), nuestro viejo, querido y muerto Augusto Pinochet.

En todo caso, sabemos que la señora -entre otras peculiaridades- jamás en su vida había sido besada por hombre alguno (y no diré: “jamás en su puta vida”, porque con ese antecedente, por lo menos me queda claro que muy puta no era). Así que, seamos honestos, bien podría haber estado necesitada de un siquiátrico desde mucho antes de la derrota en el programa.

El segundo hecho que llamó mi atención fue la detención de “Flojito” un ariqueño de 37 años, como cualquier otro, pero que para divertirse dedicaba su horas de ocio al vivificante deporte de seducir niñitas por Chat y mostrarles sus genitales en acrobáticos movimientos (sí, uno de los que fue denunciados por Informe Especial).

Y no es la detención lo que me hizo reflexionar, pues bastante obvio es que la autoridad le caiga encima de estos bribonzuelos. El tema es que aparte de una firma mensual, la fiscalía le prohibió circular cerca de colegios y establecimientos educacionales donde pueda haber menores.

Y considerando que quedó en libertad, suena como a un castigo de tono menor. Pero, ¿ha pensado usted lo desgastante que se le puede volver recorrer la ciudad si no está autorizado para transitar por las calles donde hay un colegio?

Sólo piénselo. Si va por una calle, dobla la esquina y necesita llegar a la siguiente -pero en medio ve un colegio- estará obligado a caminar por lo menos tres cuadras para rodear el lugar y poder llegar al punto final. ¿Y si hay dos colegios cerca? ¡Peor! Esa sí que puede ser una vuelta larga.

Así que no se usted, pero yo iría dejando los jugueteos por web cam. Mire que andar evitando colegios puede ser una actividad altamente agotadora y molesta.

28 mayo 2009

Y qué pasa si Susan Boyle… ¿PIERDE?

Básicamente (y perdóneme el criollismo)… quedaría la cagá. Es que el mundo entero espera que gane.

Los medios de todas partes reproducen con vehemencia sus apariciones en que la concurrencia a un programa británico “buscatalentos” explota en llantos de emoción, mientras los jueces abren sus bocas en señal de admiración y sorpresa.

Youtube revienta de visitas para oír su hermoso canto y ver su llamativo rostro (muy lejano a los parámetros televisivos convencionales, y particularmente parecido al de la “Elvira”, el personaje humorístico de Felipe Izquierdo) contrayéndose en esforzadas muecas cada vez que le toca llegar a lo más alto de su registro.

Y todos felices, ¡pues clasificó a la final del programa que la lanzó a la fama! Pero… ¿y si pierde?...

Imagino lo peor: desobediencia civil, suicidios colectivos, desmanes, llantos. Una cruel andanada de eventos insospechados podría suscitarse a partir de la derrota de Susan Boyle. ¡Si todos la quieren, por dios!

Pero es una posibilidad. ¿Qué tal si a uno de los jurados le parece que su último numerito no estuvo del todo redondo?, ¿qué pasa si a otro no le gusta la interpretación o le parece que el vestuario no fue el adecuado?... Pobre de ese jurado, diría yo, porque a estas alturas hacerle un desaire a la señora parece tan impropio como pegarle un “cachamal” a la reina. Sencillamente impresentable.

Pero fuera de eso, otro ítem me ha dado vueltas respecto a la famosa Susan y el concurso ese. ¿Quién demonios conoce a los otros finalistas? Capaz que estemos frente a historias humanas de la más profunda hermosura, pero ue han quedado tiradas a la vera del camino, por esa explosiva declaración de Boyle en que admitió que nunca en su vida (y es una larga vida al parecer) ha sido besada por hombre alguno.

Así, no me sorprendería que nos enterásemos al día siguiente de la final (en caso que gane la cantante), que lamentablemente hizo perder al malabarista manco, que tenía dos hijos con lepra y cuya historia de superación y esfuerzo era bellísima. O al poeta discapacitado que perdió a toda su familia en un triste accidente cuando los patitos en los que paseaban en un parque de diversiones explotaron siniestramente despedazándolos con violencia.

¿Todo porque esta señora (ya sea por pava, por “quedá”, o sencillamente por fea) nunca le ha dado un beso a nadie?... Le dejo a usted la inquietud.

19 mayo 2009

¡Eso es tener mala raja! (chilenismo para referirse a la mala suerte)

Es que las primeras dos chilenas en confirmar contagio con la gripe AH1N1 (ex porcina, actual humana) resulta que se la pegaron en sus recientes vacaciones eeeeen… ¡Punta Cana!, República Dominicana.

Y hay que ser muy quemado. No por el contagio, si no porque justo en estos días, las más importantes cadenas hoteleras de México habían anunciado que si viaja uno a Cancún (México) y se la pega allá, pues 3 años de vacaciones gratis se lleva por el sólo hecho de haber sido estornudado encima por el personal trainner, el instructor de buceo o cualquier otro lugareño contagioso.

¿Y qué hicieron nuestras primeras contagiadas? Partir a República Dominicana. “Ir a México es muy peligroso”, debe haber pensado una. “Ni cagando nos arriesgamos en Cancún”, debe haber dicho la otra. Y ahí las tiene, igualmente virulentas, pero sin el fabuloso premio que, por lo demás, las hubiese llenado de gloria internacional.

Porque ser un contagiado más -a esta altura de la pandemia- no es ninguna novedad. Pero ser el primero en ganarse el morboso y extrañísimo premio de los hoteleros de Cancún hubiese sido digno de encomio.

Una experiencia como para sacar lecciones. Porque si no tiene usted una razón de verdadero peso para hacer un viaje a esa zona, lo más conveniente es quedarse en estos lares. Pero si ya decidió sus vacaciones, (y las tiene planeadas en la zona del caribe) diría yo que lo más apropiado ahora es partir derechito a México.

En una de esas hasta puede que la promoción sea acumulable y en ese caso las perspectivas son muy auspiciosas. Imagínese: va una vez, se pega el bicho, le regalan 3 años gratis. Va otra vez a los 2 meses, se lo pega de nuevo, y así sucesivamente. Con una buena estrategia de idas y contagios, capaz que se gane 12 años al hilo de las famosas vacaciones gratis. ¡Sería notable!

Y algo similar habrá que hacer ahora que el virus aterrizó en Chile. En cuanto se sienta griposo y le confirmen que tiene el ya célebre virus, agarre el primer vuelo a Cancún y cuando llegue al hotel hágase olímpicamente el hueón. No estornude, no ande pálido. Y sonría harto (que nadie sospeche que llegó enfermo). Luego denuncie que se contagió allá y listo. En una de esas le pillamos la mano a la promo, y nos empezamos a llenar de vacaciones gratis. ¡También sería notable!

PD:
Sobre la primera contagiada chilena, supe un dato estremecedor. ¡Anduvo en metro!... Lo terrorífico es que todavía no han contado en qué línea. ¡Válgame!

30 abril 2009

Se ruega no experimentar con animales (cosas sobre la Gripe Porcina)

Primero fue el torcido explorador que "se metió" con un mono en un rutinario viaje a África hace más de 20 años. Claro... usted dirá que estaba solo, lejos de cualquier abrazo fraterno o mirada cariñosa... ¿pero agarrase a un mono? Una "pajita" hubiese sido más sana. O por último la siempre estimulante y altamente porno actividad de observar a otros teniendo relaciones. Qué se yo... habrá habido alguna joven y bella pareja de chitas a quienes fisgonear en medio de la sabana, ¿no?

Pero en fin, pensemos que el tipo lo pasó la raja, se dio al lote con un macaco esbelto y fibroso, ¿pero qué ganamos? el sida
¿Y ahora? resulta que alguien le bajó el mismo síndrome de la falta de cariño y no encontró nada mejor que aliviarlo besándose con un chancho. El resultado está a la vista: la gripe porcina (que, a todo esto, tiene un nombre notable, porque imagine usted que todo se hubiese originado en una ardillita... La gripe ardillita claramente no sonaría tan terrible).

Y considerando los alcances de esta puerca enfermedad, ¿no será momento de pedir responsablemente a la humanidad escasa de cariño (o de sexo) que empiece a evitar la experimentación con animales? Es que además, cada vez estamos poniéndonos menos exigentes, porque vaya y pase si a usted le baja por pescarse un bengalí o un tierno armadillo. ¿Pero qué es eso de andar a los ósculos con un porcino?

Y no es lo único que ha llamado la atención en este brote epidémico viral. Lo otro es eso de las fases en que va la propagación. Porque está bien que la Organización Mundial de la Salud tenga sus protocolos para estos casos, ¿pero no podríamos elevar la cantidad de fases como para que no sonara tan terrible?

Digo yo, porque claramente me angustiaría menos saber que estamos en la fase 5 de 24, que en la fase 5 de 6.

Y un aviso final para los mexicanos que se topen con mi buen amigo Santiago Pavlovic, que por estos días reportea en el peligroso y conmocionado DF: no es que no sepa usar la mascarilla… Lo que tiene en el ojo es un parche.

Usted, amigo lector, ¿ya compró su mascarilla? Si no es así, no se alarme por la falta del adminículo en farmacias. También se vende en las ferreterías. Es que el aserrín atacaba albañiles mucho antes que a los porcinos se les ocurriera hacerse los interesantes con su famoso virus.

Le dejo AQUÍ un videojuego de lo más mono para que se divierte a sólo un clik de distancia, eliminando porcinos virulentos con una súper jeringa. Un divertimento especialmente pensado para ese rato de ocio que usted (igual que yo) dedica a la internet en horas de trabajo (porque si lo pilla su jefe usted podrá decirle con propiedad que está luchando para salvar al mundo de la pandemia).